Movimiento y Proyecto Pireri

El Movimiento y el Proyecto Pireri es una respuesta colectiva frente a la declaración de la pirekua patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la UNESCO. Se trata de una serie de acciones colectivas, entre ellas la realización de reuniones en las distintas comunidades p’urhépecha.

Las reuniones fueron convocadas por Kuskakua Unsti una organización independiente integrada por músicos, compositores y pireris cuyo objetivo es dignificar la música y al músico p’urhépecha. Kuskakua Unsti, hizo estas reuniones para informar a la gente de lo sucedido y discutir y reflexionar sobre las posibles repercusiones, que tendría la aplicación de una política cultural internacional en una práctica cultural cotidiana del pueblo p’urhépecha como lo es el canto y que forma parte de su identidad cultural como lo señala Ignacio Márquez, activo integrante de Kuskakua Unsti: “Después de la publicación del reconocimiento en la UNESCO por el Gobierno del estado de Michoacán en Noviembre de 2010, se generó un silencio casi absoluto por parte de las autoridades estatales, por lo que a partir de Febrero de 2011 “kuskakua Unsti” convocó a una reunión que provoca una serie de encuentros de reflexión entre músicos y compositores p’urhepecha para tratar de conocer la situación, en función de que durante el mencionado proceso de reconocimiento se violentaron diversas disposiciones legales nacionales e internacionales, al no informar previamente, ni consultar a los músicos de las más de ciento diez comunidades del Pueblo P’urhepecha” (Ignacio Márquez “Viviendo la música p’urhépecha”).

Las reuniones fueron un espacio de diálogo y de toma de decisiones sobre las acciones a realizarse a partir de la declaratoria de la UNESCO. A estas reuniones asistieron músicos, compositores y pireris pero también estudiantes y miembros del pueblo p’urhépecha en general, porque la pirekua es de todo el pueblo y no sólo de un grupo de personas. Por ello se convocó también a toda la gente p’urhépecha, para dar conocer y entender aquellos aspectos que no estaban claros y que el gobierno ni sus instituciones se habían molestado en aclarar.

En estas reuniones se habló sobre lo qué significaba que la pirekua fuera patrimonio de la humanidad, se habló también de la carencia de participación de las comunidades y de la violación a los derechos del pueblo P’urhépecha al no haberse obtenido el consentimiento libre, previo e informado de todos los músicos, compositores y pirericha y de todo el pueblo p’urhépecha en general para incluir la pirekua en la Lista Representativa de la UNESCO. Se reflexionó sobre a quién realmente beneficiaba, así como sobre las acciones para su salvaguarda y la importante inclusión de todos los músicos y compositores para elaborar un verdadero Plan de Salvaguarda como lo plantea la UNESCO.

En estas reuniones se habló de concursos como el de Zacán, los cuales más que recrear la pirekua, la aniquilaban, al convertir la música en espectáculo. En las reuniones se consideró al concurso de Zacán como:

  • Un concurso entre artistas solamente origina rivalidades y fomenta el individualismo entre creadores e intérpretes, puesto que solo unos pocos resultan triunfadores, quienes por otra parte para obtener los premios fueron elegidos, no calificados.
  • El trato que se da a los pireris en estos concursos es denigrante, pues deben esperar altas horas de la noche para participar, y en los momentos estelares cuando se hacen emisiones televisivas solo participan los artistas locales. Al terminar el festival no se destina un lugar para descanso de los artistas, muchos se quedan a la intemperie o a ingerir alcohol para soportar la noche.
  • Los mecanismos para otorgar premios no consideran la originalidad de las creaciones, ni los esfuerzos en la interpretación acorde con la visión p’urhepecha, los premios son repartidos, en el mejor de los casos, a quienes se acercan por primera ocasión o a quienes son originarios de lugares que no habían tenido presencia.
  • Las personas elegidas como “jueces califiicadores” en muchas ocasiones no conocen el idioma ni la música p’urhépecha, ni la cosmovisión donde se origina.

Por todas estas razones resulta preocupante que en el Plan de Salvaguarda que propuso la Secretaría de Turismo a la UNESCO sea mantener el financiamiento al Concurso de Zacán.